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RCR arquitectos

RCR Arquitectes logran el premio Pritzker 2017. Noticia que leo con inusitada alegría y admiración.

Alegría porque veintiún años después que Rafael Moneo fuera el primer español en recibir el mayor galardón que un arquitecto pueda recibir en nuestra profesión, el equipo formado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta (RCR Arquitectes) con sede en Olot (Girona), una población de tan solo 30.000 habitantes, son nombrados los ganadores de este año.

Y admiración que no disimulo por esta oficina de arquitectos fundada en 1988, recién acabada su formación académica que no profesional (la cual no acabará nunca para unos arquitectos tan inquietos como ellos), y cuya trayectoria conozco y sigo desde casi sus inicios, debido a los concursos ganados y posterior obra construida, la mayoría en las inmediaciones de esta localidad en la que nacieron y a la que supieron volver, renunciando a lo que era y es habitual: fundar oficina en la gran ciudad. De esta forma, el trabajo que desarrollan siempre ha mostrado un firme compromiso con el lugar, una mezcla de materialidad y modernidad, que me emociona y que admiro.

Como dice Glenn Murcutt, presidente del jurado, estamos ante “una arquitectura intransigente de un nivel poético, representando un trabajo atemporal que refleja un gran respeto por el pasado, proyectando a la vez, una claridad que pertenece al presente y al futuro”.

Casa entremuros

Casa Entremuros. Olot, (Girona). Foto: Hisao_Suzuki

Pero de todo lo que últimamente se ha escrito sobre ellos, creo que me quedo con la precisión de la propia Acta del Jurado, que transcribo tal cual:

“Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, tres arquitectos que han trabajado en estrecha colaboración durante casi 30 años, con un enfoque deliberado y reflexivo de la arquitectura, son reconocidos con el Premio de Arquitectura Pritzker 2017. Sus obras cumplen admirable y poéticamente con las exigencias tradicionales de la arquitectura; la belleza física y espacial, la funcionalidad y la artesanía, pero lo que las distingue es el enfoque que crea edificios y lugares que son locales y universales al mismo tiempo. El equipo estableció su oficina -llamada RCR por sus tres nombres- en Olot, su ciudad natal, ubicada en la región catalana en el noreste de España, resistiendo el llamado de la metrópoli en favor de permanecer estrechamente conectado a sus raíces. El proceso que han desarrollado es una verdadera colaboración en la que ninguna parte ni la totalidad de un proyecto puede atribuirse a un solo socio. Su enfoque creativo es una mezcla constante de ideas y un diálogo continuo.

Teatro de la Lira

Teatro de la Lira. Ripoll. (Girona).

Todas sus obras tienen un fuerte sentido del lugar y están fuertemente conectadas con el paisaje circundante. Esta conexión proviene de la comprensión –de la historia, la topografía natural, las costumbres y las culturas, entre otras cosas- y de la observación y la experimentación de la luz, la sombra, los colores y las estaciones. La ubicación de los edificios, la elección de los materiales y las geometrías utilizadas siempre tienen por objeto resaltar las condiciones naturales para llevarlas al edificio. La Bodega Bell-Lloc (2007), por ejemplo, en la localidad de Palamós -cerca de Girona, España-, se trata sobre la tierra donde crece la uva, las frescas bodegas oscuras necesarias para el envejecimiento del vino, y el color y el peso de la tierra. El uso extensivo del acero reciclado fusiona el edificio con la tierra y las aberturas entre los listones de acero permiten el ingreso indirecto de la luz.

Bodega Bell–Lloc. Palamós, Girona

Bodega Bell–Lloc. Palamós, Girona

El proyecto ‘La Marquesina’ (2011), un comedor al aire libre y espacio para eventos en el restaurante Les Cols en Olot, es otro ejemplo de la fusión entre el paisaje y los materiales modernos mínimos, logrando crear un lugar útil y popular. Algunos han dicho que les recuerda aquellos lugares para comidas campestres con familiares y amigos. El espacio encaja en un valle esculpido en el paisaje por los arquitectos. Las fuertes paredes de piedra volcánica soportan un techo de polímero ligero y transparente, para protegerlo de la lluvia y el sol. Los muebles y las persianas verticales que pueden subdividir el espacio, son también de plástico transparente, lo que pone el énfasis en la comida, las fiestas y el entorno natural.

La Marquesina. Restaurante Les Cols.

La Marquesina. Restaurante Les Cols. Olot, (Girona)

En otras obras, como su propia oficina (2007) -una antigua fundición construida a principios del siglo XX-, la yuxtaposición entre el pasado y el presente se realiza de manera más reflexiva, clara y respetuosa. Así como el exterior y el interior están estrechamente entrelazados en sus obras, también lo están lo nuevo y lo viejo. Todo el edificio industrial original que podía mantenerse, se dejó tal cual cómo estaba. Al agregar nuevos elementos sólo cuando es necesario, y al utilizar materiales contrastantes, los arquitectos demuestran su amor por la tradición y la innovación. El edificio resultante, denominado Laboratorio Barberí, se compone de espacios variados, flexibles y altamente funcionales. A pesar de que Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta tienen un profundo sentido y conocimiento de la historia, utilizan materiales y técnicas modernas para crear espacios que no podrían haber sido creados antes.

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot.

Comunidad es otra palabra que viene a la mente al hablar de la obra de Aranda, Pigem y Vilalta. Tanto en el luminoso y colorido Jardín Infantil El Petit Comte, en Besalú, Girona (2010), y la Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, Centro de Ancianos y Jardines Cándida Pérez en Barcelona (2007), las personas que habitarán los espacios están en la primera línea de sus preocupaciones. Es obvio al ver los colores de los tubos que definen el exterior de la escuela que esta es para el disfrute de los niños, la creatividad y la fantasía. La biblioteca -un encargo ganado a través de un concurso, al igual que muchos de los proyectos de RCR-, se sitúa en medio del tejido de la ciudad, y es un equipamiento necesario para esta parte de Barcelona. Los visitantes son bienvenidos a la biblioteca. La riqueza y la variedad de espacios invitan a la exploración y son bastante cotidianos, creando un ambiente relajado y amistoso. La biblioteca también actúa como un acceso a un patio interior. El centro de ancianos mira hacia este espacio donde los niños, los asistentes a la biblioteca, los vecinos y las personas mayores pueden mezclarse.

Guardería El Petit Comte. Besalú

Guardería El Petit Comte. Besalú, (Girona)

Los arquitectos también han abordado importantes obras fuera de Cataluña. Han construido en Bélgica y Francia. El Museo Soulages (Rodez, Francia), de 2014, alberga, por ejemplo, las obras del pintor abstracto Pierre Soulages y forma una simbiosis con el artista que parece pintar a través de la luz. Este edificio de acero y fuertes formas geométricas vuela sobre el terreno, desafiando aparentemente la gravedad y entrando en pleno diálogo con el paisaje, como la mayoría de sus obras. Los arquitectos han tratado de crear “un espacio lo más cercano posible a la naturaleza, mejorando nuestra sensación de que somos parte de ella”.

Museo Soulages. Rodez

Museo Soulages. Rodez, (France)

En este momento de nuestra historia, existe una importante pregunta que todos se están haciendo alrededor del mundo, y no se trata sólo de arquitectura; se trata de la ley, la política y el gobierno. Vivimos en un mundo globalizado donde debemos confiar en las influencias internacionales, el comercio, la discusión, las transacciones, etc. Pero cada vez más personas temen que, debido a esta influencia internacional, perdamos nuestros valores locales, nuestro arte local y nuestras costumbres locales. Están preocupados y a veces asustados. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta nos recuerdan que es posible tener ambos. Nos ayudan a ver, de una manera bella y poética, que la respuesta a la pregunta no es «una o la otra» y que podemos, al menos en la arquitectura, aspirar a tener ambas cosas: nuestras raíces firmemente en el lugar y nuestros brazos extendidos hacia el resto del mundo. Y esa es una respuesta maravillosamente tranquilizadora, sobre todo si se aplica también en otras áreas de la vida humana moderna.

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver. Barcelona

Cada edificio diseñado por estos arquitectos es especial y es intransigente de su tiempo y lugar. Sus obras son siempre fruto de una verdadera colaboración y el servicio de la comunidad. Ellos entienden que la arquitectura y sus alrededores están íntimamente entrelazados y saben que la elección de los materiales y el arte de la construcción son herramientas poderosas para crear espacios duraderos y significativos. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta son galardonados con el Premio Pritzker de Arquitectura 2017, por las razones ejemplificadas en toda su obra construida y por su capacidad de expresar lo local, pero también lo universal, uniéndonos a través de la arquitectura.

09 Trabajando

La ceremonia de entrega del Premio Pritzker se llevará a cabo en la Casa de Huéspedes del Estado del Palacio Akasaka en Tokio, Japón, el 20 de mayo del 2017. Y como dice Ramón Vilalta: “Se tienen que alinear planetas para que pasen estas cosas. Para nosotros Japón es un lugar muy especial y que la ceremonia sea allí… ¡seguro lo disfrutaremos mucho!”.

La coherencia de Peter ZUMTHOR

capilla de San Benito

No puedo sentir mayor admiración por un arquitecto que ha llegado a lo más alto del reconocimiento en nuestra profesión (se le galardonó en 2009 con el Premio Pritzker) y, no por ello, ha cambiado su sencilla forma de ser y de sentir la arquitectura.

Peter Zumthor

Y es que este anciano arquitecto de setenta años (cumplidos el pasado abril) huye del estrés y de la fugacidad de nuestro tiempo o, como él dice, “no hago arquitectura para un momento, soy más ambicioso, pretendo que dure más”. En consecuencia, se toma su tiempo para proyectar adecuadamente sus obras, eligiéndolas previamente por mera afinidad y no por motivos económicos. Así, renunció a clientes como Audi o Armani porque “la moda me interesa poco, yo vivo y trabajo en coherencia con lo que soy, y cómo trabajo y cómo vivo es lo mismo”. De una coherencia demoledora.

Peter Zumthor nació en Basilea, formándose como ebanista antes que como arquitecto y asentándose en el pequeño pueblo suizo de Haldenstein (donde tiene su pequeño estudio), del que fue arquitecto municipal durante quince años. Durante este periodo su callada labor se centró en la rehabilitación, hasta que llegó su oportunidad: tras una avalancha de nieve, hubo que construir la capilla de San Benito en otro emplazamiento más seguro. El cura quería atraer a la juventud con un edificio contemporáneo, y Zumthor proyectó una forma contundente y discreta a la vez, firme y atemporal. Este fue el primero de sus edificios con reconocimiento internacional y donde se puede apreciar ya lo que veinte años después se dijo en la ceremonia de entrega de los Pritzker: “en sus habilidosas manos, como en las de otros artesanos consumados, los materiales son usados en una manera que se celebran a sí mismos, sus cualidades únicas, todo al servicio de una arquitectura de permanencia”.

Capilla San Benito

Y fue en 1996 cuando finalizó su obra cumbre, las Termas de Vals, donde la experiencia de su arquitectura nos lleva a un sabio juego de texturas, de luces, de manualidad y de espacios. Aquí llega a una eliminación extrema de lo superfluo, sólo empleando materiales puros y espacios continuos, mostrándonos una arquitectura a la vez sencilla y misteriosa. “Si un edificio mío parece arcaico y a la vez muy contemporáneo creo que lo he logrado. Lo que hago me gusta hacerlo con pasión y entrega. Si algo no me anima a levantarme pronto por la mañana, ¿para qué hacerlo, no le parece?”. Dos años después, el gobierno del cantón de Graubünden protegió el edificio, siendo consciente de la trascendencia que iba a tener para la arquitectura suiza contemporánea.

Termas de Vals

06 capilla Bruder KlausA partir de aquí, comenta que recibe cartas de gente y que se encuentra satisfecho porque ha descubierto que sus obras transmiten algo. “La arquitectura actual tiene demasiada teoría y demasiado espectáculo. A mí me apasiona la arquitectura, pero me basta con las atmósferas, con los espacios vacíos, con la experiencia física y táctil de un edificio. No necesito meter nada más”. Así continúa a su ritmo, ajeno al bullicio, aceptando encargos que le motivan, no importando la dimensión. Como la capilla Bruder Klaus, que le encargó un granjero alemán y que construyó siguiendo fielmente las instrucciones del arquitecto y con la ayuda de sus vecinos, apoyando 112 troncos uno contra otro y disponiendo capas de hormigón sobre ellos, para luego encender un fuego que secase los troncos y retirarlos. “La cueva resultante tiene un aspecto ciertamente sagrado”.

Serpentine Gallery pabellón

En 2011 levantó el efímero pabellón estival para la Serpentine Gallery, un jardín enclaustrado en medio del parque de Hyde Park: “hice una arquitectura que no era más que un marco, una puerta, para encerrar un jardín escondido. El jardín es la mejor arquitectura posible: cambia, se adapta y todos lo entendemos”. Un espacio para la reflexión y la contemplación, alejado de la estridencia habitual en muchos arquitectos de renombre.

Cuando le dicen que ha levantado pocos edificios, que si es un arquitecto lento, él dice que “más que lento soy honesto. No tengo prisa, pero tengo claro que quiero ser el autor de todos mis edificios”. Y en consecuencia Peter sigue trabajando en su pequeño pueblo de 900 habitantes, ya que “aquí no tengo prisa, disfruto de la naturaleza, puedo pasear, hacer deporte o sentarme a pensar”.

 Zumthor Studio (Haldenstein)

Zumthor Studio en Haldenstein

El espíritu de los nombres.

Las buenas casas tienen nombres sugerentes. Y no me refiero al trasnochado “Villa Amparito”, claro está, sino a algo similar a lo que sucede con esos nombres culinarios tan atractivos que sólo oyéndolos uno ya empieza el disfrute del plato, imaginándose un sinfín de olores y sabores.

Así pues, una casa a la que llaman “de la Barbacoa” hace que mi imaginación se traslade de inmediato a una soleada tarde de domingo, con toda la familia reunida alegremente en torno a la mesa en el jardín, bajo la copa de un gran árbol… Sosiego, brisa fresca y disfrute de lo mejor de la vida… ¡Y no he visto todavía ni el proyecto ni sus fotografías!

casa barbacoa

Y cuando descubro la realidad veo que sus propietarios, una pareja de ancianos con una amplia familia, querían tan sólo un lugar de reunión, tal vez para pasar allí el estío. Un deseo que el arquitecto Pepe Gascón entiende y plasma perfectamente ejecutando una casa sencilla, tan sólo un muro, el de la barbacoa, donde bajo un techo sin revestimientos acristala un espacio que encuentra su esencia en el diálogo con el exterior. Es allí donde la familia se reúne bajo los pinos para poder charlar y disfrutar de esos maravillosos instantes, que son siempre los únicos que realmente cuentan…

Otro ejemplo es el lujurioso, por largo, y a la vez ensoñador nombre de la casa “Un Bosque para una Admiradora de la Luna”… Aquí me imagino una casa de cuento junto a un bosque mágico, donde me puedo tumbar a observar la luna, todo ello en un ambiente relajado y cálido.

unbosqueparaunaadmiradoradelaluna

Y así es la casa que el arquitecto costarricense Benjamín García Saxe proyecta para su madre lejos del bullicio de la ciudad, y que construye con troncos de árboles, mosquiteras y chapa, con una simplicidad de medios abrumadora, pero hermosa como muchas otras quisieran. Con una zona para estar, contemplando el bosque, y otra zona para dormir, donde contemplar la luna y, según cuenta ella, acordarse tanto de él como de su hermano.

¿Y qué decir del nombre de “Capilla del Atardecer”? Allí no me imagino otra cosa que recogimiento y agradecimiento, por esos momentos divinos, mil veces únicos, siempre a la espera del nuevo sol.

capilladelatardecer

Y con ese pensamiento los arquitectos mejicanos BNKR Arquitectura, materializan el encargo de construir una pequeña capilla en un enclave privilegiado, con el único requisito de ver el sol ponerse exactamente detrás de la cruz del altar en los dos días de los equinoccios. Para ello vuelcan el espacio hacia el horizonte, el agua y los árboles, tamizando la luz de tal manera que la magia se apodera de los espectadores.

Ring_House

Y sería imperdonable no mencionar aquí la sensibilidad japonesa con, por ejemplo, la “Ring House” (la “Casa de los Anillos”, por su forma, pero también llamada la “Casa en el Bosque”) donde Takei-Nabeshima-Architects “deconstruyen” (como diría Ferrán Adrià) una casa en forma de anillos, eliminando cualquier referencia doméstica para conseguir un “objeto” anular que permite la visión de 360º de su entorno boscoso… No hay fachada principal, no hay trasera, aquí lo único principal es el paisaje…

balancing-barn

Y como última muestra “The Balancing Barn” (“El Granero en Equilibrio o “Casa del Columpio”) de mis admirados holandeses MVRDV ¡Y claro que tiene un columpio! Y como le sucede a los niños cuando llegan al parque y se abalanzan hacia “su” columpio, aquí los huéspedes (la casa se alquila por semanas) “gozan” y disfrutan de la maravillosa campiña inglesa durante su estancia. Pero es más, la propia arquitectura es un columpio en sí misma. Apoyada sobre un terraplén en un punto de justo equilibrio, parece balancearse a la vez que la niña lo hace en el columpio que cuelga de su extremo. ¡Así de comprometida con el mundo de las sensaciones se encuentra esta casa!

Como deberían de estarlo todas, ¿o no?…

Mirar la Arquitectura

Una visión de las obras de Rehabilitación del Museo Industrial a través del iPhone.

museo industrial de sagunto

 

Hay otra forma de mirar la Arquitectura, una forma diferente a la meramente tectónica o constructiva.

Para ello hay que trascender de lo evidente para sentir el espacio, respirarlo, acariciar su luz, ocultarse en los claroscuros y reencontrase en los espacios intermedios.

Así es la mirada del autor, se trata de captar lo emocional, lo trascendente, de sentir… Se trata de vivir la Arquitectura.

 

Fotografías realizadas durante la ejecución de las obras por José Luis Sáez.
http://instagram.com/jl_saez#

Delenda est architectura.

R.I.P. Arquitectura

Corren tiempos difíciles para la profesión de arquitecto. A los efectos devastadores de la crisis económica y financiera que nos envuelve, se suman ahora las pretensiones perversas del legislador con coartada liberal. El gobierno a propuesta del Ministerio de Economía está en vías de aprobar una nueva Ley de Servicios Profesionales que expropia las competencias propias del arquitecto, otorgadas por ley orgánica, para ponerlas en manos de las ingenierías. Por todo ello, en breve, un ingeniero agrónomo o industrial podrá firmar un proyecto para construir un edificio de viviendas, un hospital, un museo o un colegio. Esto supone de facto el fin de la profesión de arquitecto y, por extensión, de la arquitectura tal y como la conocemos.

Ha de reconocerse que buena parte de la culpa de la actual situación la tenemos los propios arquitectos que, como colectivo, no hemos sabido evolucionar y reivindicarnos en la sociedad actual, aportando el valor añadido que sin duda atesora el trabajo del arquitecto. Por el contrario, en demasiadas ocasiones la profesión sigue percibiéndose recubierta de esa pátina de arrogancia heredada del pasado, anacrónica e incompatible con la definición de un marco profesional con objetivos renovados de cara a una sociedad cada vez más globalizada.

Llegados aquí, al borde del abismo, este desprestigiado colectivo por fin reacciona y en una suerte de últimas voluntades se suceden ahora los argumentos y manifiestos vindicativos, aunque me temo que sea ya muy tarde para modificar la derrota (en todas las acepciones del término) de los acontecimientos. Mucho se está escribiendo estos días en defensa del arquitecto y de la Arquitectura, pero nada a mi juicio supera la conferencia magistral del gran Rafael de la Hoz Arderius, antiguo presidente del CSCAE y Medalla de Oro de la Arquitectura, titulada “Delenda est Architectura”, leída en Chicago en 1.993 con motivo del Congreso Mundial de la UIA, y cuyo título está inspirado en la famosa frase “Carthago delenda est” (Cartago debe ser destruida) pronunciada por Catón el Viejo y utilizada para hablar de una idea fija que se persigue sin descanso hasta que es realizada. A continuación se transcriben algunos párrafos de lo que sin duda es el mejor legado en defensa de la arquitectura en estos tiempos difíciles:

Rafael de la Hoz Arderius

Rafael de la Hoz Arderius

“…/… Soplan vientos de escepticismo, de crisis. El concepto “crisis” se representa desde los viejos tiempos de Catay por dos ideogramas: Un kenjy significa Angustia, el otro Esperanza. Y etimológicamente quiere decir lo que va de la Angustia a la Esperanza, esto es: Decisión. Con lo que se concluye que dicha situación no es en sí misma negativa, sino la antesala de la Creatividad …/…

…/… Habíamos constatado que una de las exigencias que el Mercado Común pretende de sus arquitectos es que estos trabajen a cambio de honorarios “bajo mínimos” y, si se tercia, por honorarios nulos. Para ello la consigna dada ha sido fomentar la insolidaridad y someter a los arquitectos a competitividad salvaje. A tal fin los “expertos” han utilizado dos recursos clásicos: Inundar el mercado de “mercancías” arquitectos y saldar los “precios” honorarios. El primer objetivo ha exigido una previa operación, hoy casi consumada, consistente en la masificación de la profesión. Este objetivo era ya un viejo sueño de políticos en la España de los “duros cuarenta”. El Excmo. Ministro de Educación Nacional, D. José lbáñez Martín, proclamaba con toda franqueza: “No descansaré hasta ver a los arquitectos conduciendo tranvías”. Legítima aspiración que no se vió finalmente satisfecha, por carencia de tranvías …/…

…/… En esta cultura del “instant-architect”, como en la del “fast-food”, hay algo que no encaja del todo. La arquitectura no es tan solo un arte. Precisa de unas técnicas instrumentales para materializar la ideación, -único modo posible de creatividad-. No es poca cosa la formación tecnológica que para ello se precisa. Según Vitruvio, hace ya 2.345 años, Pithius, autor de una de las siete maravillas, -el mausoleo de Halicarnaso- comentaba que “aún comenzando desde niño, la complejidad de conocimientos que el arquitecto requiere es tal, que una vida entera no resulta suficiente para adquirirlos”. Tal vez por ello, a diferencia de la Música, en Arquitectura jamás hemos tenido genio alguno a los seis años de edad …/… 

…/… Atrapados en el problema imposible de adaptar los planes de estudios al insuficiente tiempo de enseñanza disponible, los claustros de las Escuelas se encuentran hoy divididos entre ‘humanistas” y “tecnólogos”. Cada grupo tratando de excluir al otro. Peligroso planteamiento. Cuando me dan a elegir entre A ó B -decía Lyautey- es que sin duda debo de escoger A+ B”. No hay tal dilema: Tan solo una falaz falta del tiempo preciso para la enseñanza debida …/… 

…/… Por primera vez en la historia empiezan a salir de las Universidades Europeas generaciones peor preparadas que las de sus padres. La calidad del producto “arquitecto” está lejos de ser óptima. Paradójicamente, pretendiendo crear arquitectos más competitivos, tan solo se ha logrado producir arquitectos menos competentes. La compleja formación de los arquitectos -no es ocioso repetirlo- exige una duración mínima irrebasable. No compete a los políticos; y menos a los economistas de mercado, la determinación de ese precioso espacio de tiempo …/…

…/… Que somos arquitectos -y por ello hombres de Cultura-. Que somos profesionales liberales -y por tanto amantes de la libre Competitividad-. Pero Competitividad por la Calidad y por la Arquitectura como expresión cultural. Valores, ambos, irrenunciables; no negociables …/… 

…/… Decía Unamuno que hay tres clases de zapateros: “El que fabrica zapatos por dinero, el que los elabora para llegar a ser famoso y aquel que los hace para que se encuentren más a gusto los pies de sus clientes”. “Solamente a éste último se le echa de menos después de muerto”,-concluía-. Válganos pues en esta contienda nuestra vocación de ordenadores del espacio para el bienestar del hombre -pies incluidos- que no otra cosa es la Arquitectura. A fin de cuentas, combatir, sacrificar todo por lo que se ama, servir -la palabra más bella que existe-, ser por ello recordados y trascender, es lo que en verdad importa. Va en ello nuestra razón de ser.”

Fuente: Blog oficial de la Unión de Agrupaciones de Arquitectos de la Administración Pública.

Volver a la Tugendhat.

Vista desde la calle

“Ninguna fotografía puede dar la impresión correcta. Uno tiene que moverse por la casa, su ritmo es música”.
Ludwig Hilberseimer. (1885-1967). Arquitecto.
Profesor de la Bauhaus

Cuando Grete Tugendhat volvió en Noviembre de 1967 a su casa de Brno tras 29 años de exilio, quedó horrorizada al observar el estado deplorable en que se encontraba, y apenas pudo reconocer lo que con el paso de los años se constituyó como uno de los paradigmas del Movimiento Moderno: la suntuosa y excepcional Villa Tugendhat, donde Ludwig Mies van der Rohe combinó con absoluta maestría los conceptos de fluidez espacial y vida íntima.

Fue en 1928 cuando el joven matrimonio judío formado por Fritz Tugendhat y Greta Weiss, interesados por la cultura alemana y conocedores de la casa Perls proyectada por Mies en 1911, deciden, tras entrevistarse con el arquitecto y quedar fuertemente impresionados por su personalidad, no solo encargarle el proyecto de su nueva casa, sino otorgarle carta blanca para que interviniera en el diseño de hasta el más mínimo detalle.

Mies en 1928

Mies se encontraba inmerso en pleno proceso de síntesis proyectual, con el encargo del Pabellón Alemán de la Exposición Universal de Barcelona encima del tablero, por lo que La Tugendhat le supuso la posibilidad real de aplicar los nuevos códigos impuestos por la razón en el marco del Movimiento Moderno, pero reinterpretados en base al conocimiento extraído de los nuevos métodos constructivos, un proceso que culminaría años más tarde en la Casa Fansworth. Hay que decir que la Villa Tugendhat fue denostada en su época por los radicales del Movimiento Moderno, debido a su altísimo coste (cien veces más que una vivienda convencional), y su nula aportación al pretendido fin social de la nueva arquitectura; pero ni Mies era un reformador social como Le Corbusier, ni la Tugendhat una mansión convencional.

Espacio diurno

Porque la Villa Tugendhat, con sus 2.600 m2 construidos, fue (y sigue siendo 80 años después) una obra pionera en el empleo de nuevas tecnologías aplicadas a la arquitectura. Fue la primera vivienda unifamiliar construida con estructura metálica y cerramientos totalmente liberados de cualquier función sustentante, llegando incluso, en el caso de los grandes ventanales de vidrio recayentes al jardín, a “desmaterializarse” por medio de un ingenioso mecanismo que los escamoteaba en el pavimento apretando tan solo un botón, permitiendo así establecer un continuo espacial entre el interior y exterior. Fue la primera vivienda climatizada con un sistema frio-calor, conducido además sin uitlizar conductos, sino a través de las tabiquerías, previo filtrado, e incorporando un sistema de compuertas que permitía controlar la temperatura de forma independiente en cada habitación…. Pero sin duda el mayor logro de la Tugendhat fue la sensación espacial única de su zona diurna, un espacio diáfano y amplio, cualificado solo con elementos muebles y materiales de excepcional calidad: paredes divisorias de ónice del Atlas, de ébano de Makassar, peldaños de travertino, pavimentos de linoleo, mobiliario en cuero y acero especialmente diseñado para la casa, acristalamientos curvados…, hasta los mismos pilares cruciformes de acero inoxidable se incorporan al mágico juego de superficies y reflejos. El espacio fluye y todo lo que en él se contiene.

No es de extrañar que el joven matrimonio quedara, tras los primeros días de habitar la casa, totalmente subyugados por la magia funcional y espacial de su nuevo hogar, no en vano habitaban un espacio adelantado a su tiempo en casi un siglo. Pero el gran mérito de Mies no solo consistió en llevar a cabo una propuesta teórica y experimental, sino que ésta fuera además un “hogar” en el que los Tugendhat,  sus hijos y amigos se sintieron enormemente confortados.

tugendhat_villa_1931

La zona diurna en 1.931

Lamentablemente solo la pudieron disfrutar ocho años.

En 1938 la familia se vio abocada al exilio tras la ocupación alemana y la casa fue expropiada, expoliada y transformada para albergar múltiples usos: oficinas, dependencias militares, cuadras…, hasta que en abril de 1945 los bombardeos y las acciones militares del final de la guerra dejaron la mansión en estado ruinoso. Tras un proceso de reparación se usa como escuela privada de danza y en 1950 el estado checo recupera la propiedad de la villa pasando a transformarse en clínica terapéutica. No fue hasta 1963 cuando es declarada monumento nacional y se encarga al arquitecto František Kalivoda que inicie los trabajos para su restauración definitiva. Kalivoda contacta con Grete Tugendhat, exiliada en Suiza, e implica al mismo Mies en los trabajos, pero la ocupación soviética  de Chekoslovaquia  en 1968 paraliza un proyecto que finalmente se va al traste con la muerte de Mies en agosto de 1969, de Grete Tugendhat en diciembre de 1970 y de Kalivoda en mayo de 1971.

Escuela de danza 1950

Convertida en escuela de danza

En 1980 la propiedad de la villa pasa a manos de la ciudad de Brno, con nuevas reformas para su uso institucional abriéndose al público en 1989 y posteriormente, desde 1994, como museo municipal. En 2001 se declara patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y en 2007 los herederos de Firtz y Grete Tugendhat inician, ante la pasividad de la ciudad para acometer la restauración integral de la villa que continuaba degradándose, el procedimiento legal para la restitución de la propiedad incautada durante el holocausto. Esta medida de presión da sus resultados y aunque los herederos no recuperan la propiedad finalmente se alcanza un acuerdo con la ciudad, comenzando en febrero de 2010 los trabajos de lo que será una de las restauraciones de mayor calado efectuadas sobre una obra del Movimiento Moderno.

Durante dos años, bajo la dirección de un comité técnico de expertos, y con un presupuesto de 7 millones de euros, se procede a la reversión de la villa a su estado original: se utilizan los mismas composiciones químicas en los pavimentos de linóleo, en los yesos y pinturas; se recuperan los sanitarios originales (desaparecidos desde 1940 y hallados en una mansión cercana); las secciones de madera de ébano del muro curvo se restauran una vez recuperadas de la cantina universitaria a la que fueron trasladadas por el ejército alemán; se incorpora réplicas exacatas del mobiliario original. Todo ello según los planos dibujados en 1928 por Mies y conservados en el MoMA de Nueva York.

Por fin, en marzo de 2012, setenta y cinco años después de que los Tugendhat tuvieran que abandonarla, la Villa volvió a abrir sus puertas portando su antiguo esplendor, tal y como Mies Van der Rohe la proyectó. Tarde para Firtz y Grete, pero afortunadamente sus hijas Daniela y Ruth, fieles portadoras del espíritu firme y audaz que caracterizó a sus progenitores, han podido volver a la casa familiar, y así, moviéndose a través de ella, sumergirse en ese fluido espacial único y exclusivo para sentir la genialidad en estado puro.

 

Algunas fotos más. Por favor, activa la galería pulsando encima de las imágenes:


 

En este interesante video se percibe lo excepcional de la restauración ejecutada. Además se muestran imágenes de la vida familiar de los Tugendhat entre 1930 y 1938:Imagen de previsualización de YouTube

 

Web oficial_ Villa Tugendhat.
Para saber más_ Dedece Blog.
Photo Credits_ David Židlický

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Despuntes_

En el trabajo del arquitecto influyen multitud de pequeñas cuestiones que quedan al margen de la obra acabada: ideas, pensamientos, lecturas, imágenes..., son como los despuntes en el trabajo del ferralla, al final se apartan para armar la gavia.