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RCR son arquitectos PRITZKER

RCR arquitectos

RCR Arquitectes logran el premio Pritzker 2017. Noticia que leo con inusitada alegría y admiración.

Alegría porque veintiún años después que Rafael Moneo fuera el primer español en recibir el mayor galardón que un arquitecto pueda recibir en nuestra profesión, el equipo formado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta (RCR Arquitectes) con sede en Olot (Girona), una población de tan solo 30.000 habitantes, son nombrados los ganadores de este año.

Y admiración que no disimulo por esta oficina de arquitectos fundada en 1988, recién acabada su formación académica que no profesional (la cual no acabará nunca para unos arquitectos tan inquietos como ellos), y cuya trayectoria conozco y sigo desde casi sus inicios, debido a los concursos ganados y posterior obra construida, la mayoría en las inmediaciones de esta localidad en la que nacieron y a la que supieron volver, renunciando a lo que era y es habitual: fundar oficina en la gran ciudad. De esta forma, el trabajo que desarrollan siempre ha mostrado un firme compromiso con el lugar, una mezcla de materialidad y modernidad, que me emociona y que admiro.

Como dice Glenn Murcutt, presidente del jurado, estamos ante “una arquitectura intransigente de un nivel poético, representando un trabajo atemporal que refleja un gran respeto por el pasado, proyectando a la vez, una claridad que pertenece al presente y al futuro”.

Casa entremuros

Casa Entremuros. Olot, (Girona). Foto: Hisao_Suzuki

Pero de todo lo que últimamente se ha escrito sobre ellos, creo que me quedo con la precisión de la propia Acta del Jurado, que transcribo tal cual:

“Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, tres arquitectos que han trabajado en estrecha colaboración durante casi 30 años, con un enfoque deliberado y reflexivo de la arquitectura, son reconocidos con el Premio de Arquitectura Pritzker 2017. Sus obras cumplen admirable y poéticamente con las exigencias tradicionales de la arquitectura; la belleza física y espacial, la funcionalidad y la artesanía, pero lo que las distingue es el enfoque que crea edificios y lugares que son locales y universales al mismo tiempo. El equipo estableció su oficina -llamada RCR por sus tres nombres- en Olot, su ciudad natal, ubicada en la región catalana en el noreste de España, resistiendo el llamado de la metrópoli en favor de permanecer estrechamente conectado a sus raíces. El proceso que han desarrollado es una verdadera colaboración en la que ninguna parte ni la totalidad de un proyecto puede atribuirse a un solo socio. Su enfoque creativo es una mezcla constante de ideas y un diálogo continuo.

Teatro de la Lira

Teatro de la Lira. Ripoll. (Girona).

Todas sus obras tienen un fuerte sentido del lugar y están fuertemente conectadas con el paisaje circundante. Esta conexión proviene de la comprensión –de la historia, la topografía natural, las costumbres y las culturas, entre otras cosas- y de la observación y la experimentación de la luz, la sombra, los colores y las estaciones. La ubicación de los edificios, la elección de los materiales y las geometrías utilizadas siempre tienen por objeto resaltar las condiciones naturales para llevarlas al edificio. La Bodega Bell-Lloc (2007), por ejemplo, en la localidad de Palamós -cerca de Girona, España-, se trata sobre la tierra donde crece la uva, las frescas bodegas oscuras necesarias para el envejecimiento del vino, y el color y el peso de la tierra. El uso extensivo del acero reciclado fusiona el edificio con la tierra y las aberturas entre los listones de acero permiten el ingreso indirecto de la luz.

Bodega Bell–Lloc. Palamo?s, Girona

Bodega Bell–Lloc. Palamo?s, Girona

El proyecto ‘La Marquesina’ (2011), un comedor al aire libre y espacio para eventos en el restaurante Les Cols en Olot, es otro ejemplo de la fusión entre el paisaje y los materiales modernos mínimos, logrando crear un lugar útil y popular. Algunos han dicho que les recuerda aquellos lugares para comidas campestres con familiares y amigos. El espacio encaja en un valle esculpido en el paisaje por los arquitectos. Las fuertes paredes de piedra volcánica soportan un techo de polímero ligero y transparente, para protegerlo de la lluvia y el sol. Los muebles y las persianas verticales que pueden subdividir el espacio, son también de plástico transparente, lo que pone el énfasis en la comida, las fiestas y el entorno natural.

La Marquesina. Restaurante Les Cols.

La Marquesina. Restaurante Les Cols. Olot, (Girona)

En otras obras, como su propia oficina (2007) -una antigua fundición construida a principios del siglo XX-, la yuxtaposición entre el pasado y el presente se realiza de manera más reflexiva, clara y respetuosa. Así como el exterior y el interior están estrechamente entrelazados en sus obras, también lo están lo nuevo y lo viejo. Todo el edificio industrial original que podía mantenerse, se dejó tal cual cómo estaba. Al agregar nuevos elementos sólo cuando es necesario, y al utilizar materiales contrastantes, los arquitectos demuestran su amor por la tradición y la innovación. El edificio resultante, denominado Laboratorio Barberí, se compone de espacios variados, flexibles y altamente funcionales. A pesar de que Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta tienen un profundo sentido y conocimiento de la historia, utilizan materiales y técnicas modernas para crear espacios que no podrían haber sido creados antes.

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot.

Comunidad es otra palabra que viene a la mente al hablar de la obra de Aranda, Pigem y Vilalta. Tanto en el luminoso y colorido Jardín Infantil El Petit Comte, en Besalú, Girona (2010), y la Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, Centro de Ancianos y Jardines Cándida Pérez en Barcelona (2007), las personas que habitarán los espacios están en la primera línea de sus preocupaciones. Es obvio al ver los colores de los tubos que definen el exterior de la escuela que esta es para el disfrute de los niños, la creatividad y la fantasía. La biblioteca -un encargo ganado a través de un concurso, al igual que muchos de los proyectos de RCR-, se sitúa en medio del tejido de la ciudad, y es un equipamiento necesario para esta parte de Barcelona. Los visitantes son bienvenidos a la biblioteca. La riqueza y la variedad de espacios invitan a la exploración y son bastante cotidianos, creando un ambiente relajado y amistoso. La biblioteca también actúa como un acceso a un patio interior. El centro de ancianos mira hacia este espacio donde los niños, los asistentes a la biblioteca, los vecinos y las personas mayores pueden mezclarse.

Guardería El Petit Comte. Besalu?

Guardería El Petit Comte. Besalu?, (Girona)

Los arquitectos también han abordado importantes obras fuera de Cataluña. Han construido en Bélgica y Francia. El Museo Soulages (Rodez, Francia), de 2014, alberga, por ejemplo, las obras del pintor abstracto Pierre Soulages y forma una simbiosis con el artista que parece pintar a través de la luz. Este edificio de acero y fuertes formas geométricas vuela sobre el terreno, desafiando aparentemente la gravedad y entrando en pleno diálogo con el paisaje, como la mayoría de sus obras. Los arquitectos han tratado de crear “un espacio lo más cercano posible a la naturaleza, mejorando nuestra sensación de que somos parte de ella”.

Museo Soulages. Rodez

Museo Soulages. Rodez, (France)

En este momento de nuestra historia, existe una importante pregunta que todos se están haciendo alrededor del mundo, y no se trata sólo de arquitectura; se trata de la ley, la política y el gobierno. Vivimos en un mundo globalizado donde debemos confiar en las influencias internacionales, el comercio, la discusión, las transacciones, etc. Pero cada vez más personas temen que, debido a esta influencia internacional, perdamos nuestros valores locales, nuestro arte local y nuestras costumbres locales. Están preocupados y a veces asustados. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta nos recuerdan que es posible tener ambos. Nos ayudan a ver, de una manera bella y poética, que la respuesta a la pregunta no es «una o la otra» y que podemos, al menos en la arquitectura, aspirar a tener ambas cosas: nuestras raíces firmemente en el lugar y nuestros brazos extendidos hacia el resto del mundo. Y esa es una respuesta maravillosamente tranquilizadora, sobre todo si se aplica también en otras áreas de la vida humana moderna.

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver. Barcelona

Cada edificio diseñado por estos arquitectos es especial y es intransigente de su tiempo y lugar. Sus obras son siempre fruto de una verdadera colaboración y el servicio de la comunidad. Ellos entienden que la arquitectura y sus alrededores están íntimamente entrelazados y saben que la elección de los materiales y el arte de la construcción son herramientas poderosas para crear espacios duraderos y significativos. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta son galardonados con el Premio Pritzker de Arquitectura 2017, por las razones ejemplificadas en toda su obra construida y por su capacidad de expresar lo local, pero también lo universal, uniéndonos a través de la arquitectura.

09 Trabajando

La ceremonia de entrega del Premio Pritzker se llevará a cabo en la Casa de Huéspedes del Estado del Palacio Akasaka en Tokio, Japón, el 20 de mayo del 2017. Y como dice Ramón Vilalta: “Se tienen que alinear planetas para que pasen estas cosas. Para nosotros Japón es un lugar muy especial y que la ceremonia sea allí… ¡seguro lo disfrutaremos mucho!”.

La coherencia de Peter ZUMTHOR

capilla de San Benito

No puedo sentir mayor admiración por un arquitecto que ha llegado a lo más alto del reconocimiento en nuestra profesión (se le galardonó en 2009 con el Premio Pritzker) y, no por ello, ha cambiado su sencilla forma de ser y de sentir la arquitectura.

Peter Zumthor

Y es que este anciano arquitecto de setenta años (cumplidos el pasado abril) huye del estrés y de la fugacidad de nuestro tiempo o, como él dice, “no hago arquitectura para un momento, soy más ambicioso, pretendo que dure más”. En consecuencia, se toma su tiempo para proyectar adecuadamente sus obras, eligiéndolas previamente por mera afinidad y no por motivos económicos. Así, renunció a clientes como Audi o Armani porque “la moda me interesa poco, yo vivo y trabajo en coherencia con lo que soy, y cómo trabajo y cómo vivo es lo mismo”. De una coherencia demoledora.

Peter Zumthor nació en Basilea, formándose como ebanista antes que como arquitecto y asentándose en el pequeño pueblo suizo de Haldenstein (donde tiene su pequeño estudio), del que fue arquitecto municipal durante quince años. Durante este periodo su callada labor se centró en la rehabilitación, hasta que llegó su oportunidad: tras una avalancha de nieve, hubo que construir la capilla de San Benito en otro emplazamiento más seguro. El cura quería atraer a la juventud con un edificio contemporáneo, y Zumthor proyectó una forma contundente y discreta a la vez, firme y atemporal. Este fue el primero de sus edificios con reconocimiento internacional y donde se puede apreciar ya lo que veinte años después se dijo en la ceremonia de entrega de los Pritzker: “en sus habilidosas manos, como en las de otros artesanos consumados, los materiales son usados en una manera que se celebran a sí mismos, sus cualidades únicas, todo al servicio de una arquitectura de permanencia”.

Capilla San Benito

Y fue en 1996 cuando finalizó su obra cumbre, las Termas de Vals, donde la experiencia de su arquitectura nos lleva a un sabio juego de texturas, de luces, de manualidad y de espacios. Aquí llega a una eliminación extrema de lo superfluo, sólo empleando materiales puros y espacios continuos, mostrándonos una arquitectura a la vez sencilla y misteriosa. “Si un edificio mío parece arcaico y a la vez muy contemporáneo creo que lo he logrado. Lo que hago me gusta hacerlo con pasión y entrega. Si algo no me anima a levantarme pronto por la mañana, ¿para qué hacerlo, no le parece?”. Dos años después, el gobierno del cantón de Graubünden protegió el edificio, siendo consciente de la trascendencia que iba a tener para la arquitectura suiza contemporánea.

Termas de Vals

06 capilla Bruder KlausA partir de aquí, comenta que recibe cartas de gente y que se encuentra satisfecho porque ha descubierto que sus obras transmiten algo. “La arquitectura actual tiene demasiada teoría y demasiado espectáculo. A mí me apasiona la arquitectura, pero me basta con las atmósferas, con los espacios vacíos, con la experiencia física y táctil de un edificio. No necesito meter nada más”. Así continúa a su ritmo, ajeno al bullicio, aceptando encargos que le motivan, no importando la dimensión. Como la capilla Bruder Klaus, que le encargó un granjero alemán y que construyó siguiendo fielmente las instrucciones del arquitecto y con la ayuda de sus vecinos, apoyando 112 troncos uno contra otro y disponiendo capas de hormigón sobre ellos, para luego encender un fuego que secase los troncos y retirarlos. “La cueva resultante tiene un aspecto ciertamente sagrado”.

Serpentine Gallery pabellón

En 2011 levantó el efímero pabellón estival para la Serpentine Gallery, un jardín enclaustrado en medio del parque de Hyde Park: “hice una arquitectura que no era más que un marco, una puerta, para encerrar un jardín escondido. El jardín es la mejor arquitectura posible: cambia, se adapta y todos lo entendemos”. Un espacio para la reflexión y la contemplación, alejado de la estridencia habitual en muchos arquitectos de renombre.

Cuando le dicen que ha levantado pocos edificios, que si es un arquitecto lento, él dice que “más que lento soy honesto. No tengo prisa, pero tengo claro que quiero ser el autor de todos mis edificios”. Y en consecuencia Peter sigue trabajando en su pequeño pueblo de 900 habitantes, ya que “aquí no tengo prisa, disfruto de la naturaleza, puedo pasear, hacer deporte o sentarme a pensar”.

 Zumthor Studio (Haldenstein)

Zumthor Studio en Haldenstein

Los Premios Pritzker

El panorama de la arquitectura actual parece oscilar entre dos posturas antagónicas, casi formas de ser y entender la vida. Resulta curioso ver cómo ambas se encuentran reflejadas, entre los más recientes Premios Pritzker. Los Pritzker son considerados como los equivalentes a los Premios Nobel (dado que no hay Nobel de arquitectura), bien por su cuantiosa dotación económica (100.000 $) como por su repercusión mediática. Se podría decir que no hay mayor reconocimiento para un arquitecto que dicho premio.

Por un lado, entre los premiados encontramos una glamurosa arquitectura, proyectada por los llamados arquitectos – estrella: Norman Foster (1999), pilotando su jet privado por encima de lo mundano; Rem Koolhaas (2000), alardeando de sus 250 noches al año pasadas en hoteles recorriendo sus varias oficinas por el mundo; Zaha Hadid (2004), exuberancia formal sin límite presupuestario; Richard Rogers (2007), exuberancia tecnológica y que se autodefine como “arquitecto político”; Jean Nouvel (2008), exuberancia mediática, todo carisma y polémica… Así son ellos y así es su obra. También se dice que todo “arquitecto–estrella” necesita de su “político–estrella” y, así, ambos retroalimentan el ego.

Pero, de vez en cuando, el Pritzker aterriza en un arquitecto anti-estrella. El 2009 fue para el suizo Peter Zumthor; pero quiero detenerme en el premio de este año 2010, que ha recaído en los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa. Ambos difuminan la impronta personal dentro del equipo profesional denominado SANAA. Ganadores del concurso para la ampliación del IVAM de Valencia en 2000, Kazuyo Sejima fue invitada de honor en el acto inaugural del curso 2007 de la Universidad Politécnica de Valencia. Allí acudí a conocerla y descubrí a una persona menuda, sencilla y cercana, fiel reflejo de su obra.

Como muestra, una anécdota. Kazuyo recibió la noticia de la obtención del gran premio en metro, un domingo por la tarde, camino de su despacho; y aunque recibió el mejor galardón posible, trabajó esa noche. Porque así es ella, y así la sentí aquel día de 2007. Su obra es la más sutil y emocionante del panorama arquitectónico internacional. El jurado definió su arquitectura como “delicada y poderosa, precisa y fluida, ingenua y sagaz, y explica como pocas otras, las ventajas del trabajo en equipo”. Ajena a modas, a teorías, a detalles innecesarios, al bullicio mediático de otros arquitectos, su Arquitectura, con mayúsculas, es una enseñanza sin retórica, directa al lado más sensible de la gente. Ejemplifica el consabido lema “menos es más”, o como traducen algunos hoy “más con menos”, más belleza con menos medios. Porque su obra destila, sobre todo, pureza. Todo está perfectamente en su sitio, parece tan sencillo, tan evidente, que emociona pensar la intensa labor proyectual que hay detrás de tanta sencillez.

La arquitecta Kazujo Sejima huyó de proyectar su propia casa. “Hubiera sido difícil y caro levantar una en Tokio”. Pero pudo elegirla. “Soy una persona que necesita flores y algún árbol cerca, por eso busqué un jardín, aunque muy pequeño. Tengo cuatro árboles: un limonero, un manzano, un arándano y un naranjo chino en tres metros cuadrados. Cuidarlos me hace sentir bien. Es interesante observar los árboles y las plantas. Las flores no sólo son bonitas, sino que cambian continuamente. En un jardín, por pequeño que sea, siempre pasan muchas cosas.” Como ella misma dice: “Una casa no protege de la lluvia, hoy también debe vencer el exceso de información”. ¿Cuál sería su definición para el hogar? “Intimidad en un espacio compartido”. Y, ¿cuál es su método?: “Necesito tiempo. Nuestros proyectos han crecido y son más complejos. Para poder controlar todos los detalles necesitamos aún más tiempo”.

Así es ella, incansable y sencilla, como su Arquitectura, como toda buena Arquitectura.

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Despuntes_

En el trabajo del arquitecto influyen multitud de pequeñas cuestiones que quedan al margen de la obra acabada: ideas, pensamientos, lecturas, imágenes..., son como los despuntes en el trabajo del ferralla, al final se apartan para armar la gavia.