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Los bocetos de l’Alcudia


Al hilo del escrito Decálogo, quiero participaros en la contemplación de los dibujos realizados por el maestro Alejandro de la Sota en 1984 para un proyecto no construido de viviendas en L’Alcudia, Mallorca. Constituyen un intenso ejercicio de imaginación donde lo que prevalece es la devoción por la vida en sí misma, por su disfrute, con el sabio convencimiento que la arquitectura no debe ser la protagonista sino un telón de fondo que posibilite y potencie una vida mejor.

La memoria del proyecto dice textualmente:

“Ver el mar desde todas las casas: tener vida íntima en todas ellas. Se pensó en una casa abierta, convirtiendo la parcela, el jardín, en auténtica casa, debajo de buganvillas y enredaderas… sobre ellas el mirador solárium.”

Como condimento a la degustación de estos croquis, no hay mejor texto que el escrito por Juan Navarro Baldeweg en “Alejandro de la Sota: construir, habitar”:

“Lo que queda así captado es un modo de vivir. Los dibujos adquieren el aire y el alcance de una utopía, en la que los personajes componen un delicioso retrato de vida mundana: contemplación y ligereza estival. Junto al coche deportivo, dos figuras charlan en la cancela mientras que, en la línea del horizonte, un barco sugiere que la escena tiene lugar en una isla. La rutina diaria se desarrolla sobre un fondo difícilmente constrictivo, en el clima dulce del litoral mediterráneo. Su carácter libre, sin insistencias ni obstrucciones y su transparencia se refuerzan en el juego de continuidades, oposiciones, reflejos y simetrías del proyecto, y en la disposición de sus elementos constructivos.
En los dibujos de Alcudia se aprecia la elusiva magia de la obra de Alejandro de la Sota. Todo es transparente y explícito y, sin embargo, la arquitectura se retira, se oculta, se vuelve casi opaca. Estos dibujos ilustran admirablemente lo que hubiera sido este conjunto de viviendas de haberse construido, y reflejan la idea de una arquitectura que, en actitud desprendida y austera, es capaz de negarse a sí misma.”

Viendo estos croquis, sentimos en la piel la vida ociosa, la proximidad del mar y el lento paso del día. Aquí encontramos el Decálogo mencionado: lo cotidiano, la luz, la naturaleza, la brisa, el refugio… ¡Pero qué emocionante sigue siendo proyectar el lugar dónde vivimos!

Decálogo.


DECÁLOGO DE DESEOS SOBRE EL FUTURO DE LA VIVIENDA.

1_ COTIDIANO
La casa contemporánea precisa una mirada positiva hacia lo cotidiano. Nada de lo que pase en el ámbito doméstico es ya banal, mejor dicho, cada instante doméstico debe poder transformarse en una experiencia estética. A veces la casa se parecerá a un museo, un fondo neutro donde los recuerdos y algunos muebles puedan ser “expuestos” por sus habitantes tras una minuciosa selección. Poco pero intenso, podría ser el lema.

2_ PATIO
La casa de mis abuelos tenía un bello patio con una higuera que daba sombra y un estanque con el que nos refrescábamos. Toda casa debería recuperar de la tradición este espacio que permite la vivencia exterior, bien sea a modo de patio, jardín, terraza o pequeño balcón, pero su búsqueda bien merece la pena. Integrar el espacio exterior como una estancia más. Difuminar límites dentro–fuera.

3_ ILUMINACIÓN
Recuperar el placer de sombras y contraluces. El fuerte y aplastante sol mediterráneo domesticado mediante celosías, parasoles y velos. Dentro o fuera no será nunca más un concepto definido por una pared, ni tan siquiera por un vidrio, sino más bien por una línea intensa marcada por la luz en el suelo. A veces, esta transición se difuminará con toldos, emparrados y ramas en movimiento…

4_ NATURALEZA
Ya hemos tomado conciencia de la calidad que aporta el convivir en armonía con la naturaleza. Plantas y árboles nos enseñan otro ritmo de vida, más lento, más contemplativo. La vegetación es, por estar viva y aparentemente frágil, lo contrario a la arquitectura y, por tanto, su complemento necesario. En este sentido, incluso los edificios incorporarán retales de esa naturaleza artificial en su programa y en su fachada.

5_ BRISA
Preferimos sentir el movimiento suave de la brisa frente a cualquier clima generado artificialmente. Esa ventilación cruzada que plasma la sabiduría popular en una arquitectura moderna pragmática, sin dogmas, en continuidad. “Construir con aire” como diría Alejandro de la Sota: “la arquitectura es el aire que respiramos, pero un aire cargado de olores, de sabiduría, un aire transformado por la Arquitectura”.

6_ CUBIERTA
Qué bonita experiencia poder contemplar un atardecer desde una plataforma elevada. La enseñanza de La Unité de Marsella sigue válida sesenta años después. La cubierta es la oportunidad de recuperar el terreno que se ocupa, de devolver a la tierra lo que es de ella, de integrar el edificio en su entorno. Nunca más una fachada olvidada, sino un lugar para la relación social y para la contemplación.

7_ MULTIMEDIA
El centro urbano como lugar físico pierde importancia con las nuevas tecnologías. El desplazamiento deja de ser relevante frente a la posibilidad de conexión desde cualquier lugar y en cualquier momento. Los media: internet, teléfono, televisión… forman parte ineludible de nuestra vida moderna. Debe ser fácil la comunicación entre el micro-mundo doméstico y el macro-mundo y sus redes.

8_ TECNICA
Vivimos la tecnificación de la casa. Nuevas redes recorren techos, suelos y paredes, mediante configuraciones extensas y homogéneas que, a modo de tentáculos o nervios, conectan lo doméstico con el mundo. La técnica permitirá proyectar las casas como un espacio libre y abierto apoyado con un equipamiento especializado. Técnica con un doble objetivo: la eliminación del sufrimiento en las tareas domésticas así como en los procesos de construcción.

9_ REFUGIO
A la vez, es indispensable tener la posibilidad del aislamiento, tanto físico como frente al exceso de información. Precisamos confiar en la casa como refugio que nos protege y recarga. Se trata de un espacio diáfano, homogéneo y multicapa; pero donde sigue siendo preciso un último reducto para el descanso nocturno. A modo de división permanente o temporal, de mueble abatible o de mera cortina, pero deseamos disponer de ese rincón para la intimidad.
Diría más, es la única función que precisa de un aislamiento. La cocina se diluyó como un mueble más dentro del multiespacio antes denominado salón; el estudio se convirtió en un portátil en cualquier lugar; la higiene personal se disgregó a modo de spa sacando bañera, ducha y lavabo fuera del recinto cerrado; la cabina del inodoro se redujo hasta parecer un armario; el vestíbulo se descartó por ser innecesario y “tan del siglo XX”; ¿qué nos queda? Dormir.

1O_ CIUDAD
Por último, la ciudad representa el espíritu de nuestra época y su característica principal es la pérdida de los límites. Flujos que atraviesan la ciudad, la conectan y la diluyen, transformando la ciudad en un híbrido entre lo rural y lo urbano. Amplias zonas verdes deben penetrar en la ciudad contemporánea. Una nueva conciencia ciudadana aspira a la sostenibilidad a través de la creación de paisajes artificiales que emulan a aquellos naturales.

…deseos que procuran convertirse en realidad con cada nuevo proyecto que llega.

Los faraones ya no viven en Tebas.

“Posiblemente para satisfacer a la persona o ente que la encarga hay una arquitectura que se fundamenta en la exhibición de los elementos que la determinan: arquitectura en cuanto a exhibición de poder económico, de medios técnicos, de conocimientos históricos, de remiendos compositivos; mira cuanto dinero, mira cuantos tubos de instalaciones, mira cuantos ejes, cuantos pilares o cuantas molduras.

Pero hay otra manera de hacer edificios, quizás no tan ligada a servidumbres profesionales o a un cierto concepto del trabajo, en la que precisamente de lo que se trata es de neutralizar y hacer irreconocibles esos instrumentos. En ella tal y como sucede en las actuaciones de los magos es fundamental que los instrumentos con los que se auxilia permanezcan invisibles, y que no se aprecie el esfuerzo o dificultad alguna en la ejecución del prodigio…”

Muchas mañanas al levantar la persiana de mi dormitorio y toparme con los “arquifactos” que se amontonan en la llamada Ciudad de las Artes y las Ciencias, no puedo evitar recordar estos dos párrafos escritos décadas atrás por Pep Llinás sobre la obra del maestro Alejandro de la Sota, y que han supuesto para mí en estos años un valioso manifiesto en base al que aproar el ejercicio de mi profesión. En ellos se contiene la esencia de una arquitectura basada en el valor de la idea, en la solidez del concepto, principios que deben prevalecer en la obra antes, durante y después de su materialización; una arquitectura ordenada, comprometida, impervertida, íntegra.


Pero por desgracia existe también otra arquitectura, siempre ha existido. Es aquella de la que se vale el gobernante (o el poderoso) para reafirmar su autocracia, y que a su vez se vale del gobernante (o el poderoso) para, en una simbiosis perversa, financiar una fastuosidad engreída y jactanciosa. Una arquitectura exhibicionista, ostentosa, impúdica; realizada por arquitectos dispuestos a poner su talento al servicio de la fama y el dinero. Ya en la antigua Tebas, los faraones se valían del colosalismo de la arquitectura para eternizar su pretendida deidad, alienando a un pueblo que se dejaba impresionar por el fausto y el alarde.

Cuatro mil años después las cosas no han cambiado mucho. Ahora los faraones viven en los palacios presidenciales, en los ayuntamientos, o en cualquier centro de poder y decisión, y siguen construyéndose templos y pirámides con la misma vocación lujuriosa y obscena, con la misma impostura que un millonario adquiere una “firma” en un lienzo para decorar su mansión.

No puedo dejar de subir cada mañana mi persiana…, la suerte es que por ello nunca olvidaré la enseñanza de Llinás y de la Sota.

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Despuntes_

En el trabajo del arquitecto influyen multitud de pequeñas cuestiones que quedan al margen de la obra acabada: ideas, pensamientos, lecturas, imágenes..., son como los despuntes en el trabajo del ferralla, al final se apartan para armar la gavia.