Los garabatos de Niemeyer

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El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer ha recibido, a sus 102 años, la medalla de las Artes y las Letras otrogada por el Gobierno Español. Todo se ha dicho ya de este maestro y de su obra desarrollada a lo largo de 70 años, de una rabiosa y espléndida modernidad, que sorprende y emociona por su libertad, pura poesía construida. Es un buen momento para recordar algunas de las palabras de Iñaki Abalos publicadas en 2007 para conmemorar el centenario del creador:

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“Queda aparte la revelación que visitar su obra sigue suponiendo para tantos como han ido teniendo la oportunidad de hacerlo: una revelación instantánea, casi insultante. Imposible olvidar la indignación de ver cómo a Niemeyer y sólo a Niemeyer los edificios se le sostenían sin pilares, las rampas volaban ligeras y aéreas como nunca se han visto en otros arquitectos, los detalles desaparecían hasta hacerte pensar que son innecesarios (todo; barandillas, rodapiés, puertas, carpinterías, prácticamente todo, simplemente ha dejado de existir en sus edificios de una forma asombrosa).

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Y por último está la facilidad. Por si no se había notado hasta aquí, lo verdaderamente irritante para otro arquitecto de la obra de Niemeyer es la brutal facilidad que se ve en todas sus obras. Especialmente ahora que -subsumidos entre códigos, normas, ordenanzas (locales, autonómicas, nacionales y europeas), project managers, compañías aseguradoras, decoradores, competencias ministeriales, intrusismo multidisciplinar, visados colegiales y competencias desleales de diversas profesiones hambrientas por arañar el supuesto pastel del diseño- lo de la facilidad parece un sueño. De forma que la idea de hacer unos rasgos, un garabato, en una servilleta -por supuesto un garabato, con curvas que remiten sin mediación al mito del libertinaje sexual tropical- y conseguir a los pocos meses que esa servilleta se llame Museo, Biblioteca, Plaza o Palacio y esté de inmediato en la memoria colectiva de un pueblo y construya, además, su identidad para todos los foráneos es algo que hace rechinar los dientes de todos los arquitectos. Bendita libertad, bendita facilidad, bendita sensualidad. Larga vida al último arquitecto moderno, al último heterodoxo, al último resistente a la inmensa y tristísima nube de plomo llamada corrección.”

Fuller, el inventor.

Hasta el 30 de Octubre puede visitarse en IvoryPress Art+Books (la propuesta cultural del matrimonio Norman Foster-Elena Ochoa en Madrid) una interesantísima exposición sobre la obra del genial arquitecto americano “Bucky” Fuller, el Leonardo del siglo XX.
Richard Buckminster Fuller (1895-1983) fue un arquitecto inclasificable: visionario, inventor, matemático, filósofo y sobre todo libre pensador. Sus ideas se incorporan en la actualidad a multitud de disciplinas, sobre todo aquellas relativas a la optimización energética y a la tan manida sostenibilidad. Aunque es sobre todo conocido por sus cúpulas geodésicas, su diseño más celebrado de los años veinte fue el futurista Dymaxion Car, un vehículo del que se construyeron 3 prototipos y que, gracias a su aerodinámica inédita para la época, consiguió batir todos los registros de eficiencia energética.

http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/27723/Fuller_el_inventor

Paulina and the Truffle

En 1951 Le Corbusier construyó en Roquebrune Cap Martin (Costa Azul) su famoso Cabanon. Una “cabina de vacaciones” de 15 m2 donde el maestro pasó los veranos hasta su muerte.

Basándose en este experimento el arquitecto Antón García-Abril propone en 2010 una revisión del Cabanon en hormigón, con la ayuda inestimable del paisaje de Costa da Morte y la vaca Paulina. El resultado es un pabellón de invitados anexo a una vivienda de veraneo, donde el espacio se excava en una gran “trufa” surgida de una peculiar combinación entre lo natural y lo artificial.

Reconforta comprobar como NO todo está inventado en arquitectura…

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Vauban

Esta carta fue redactada en 1683, hace más de trescientos años. Algunos sostienen que la humanidad avanza en línea recta, otros afirman que el movimiento de la humanidad sigue una trayectoria circular. Dice así:

“Monseñor:
…Hay algunos trabajos en los últimos años que no han terminado y que no se terminarán, y todo eso Monseñor, por la confusión que causan las frecuentes rebajas que se hacen en sus obras, lo que no sirve más que para atraer como contratistas a los miserables, pillos o ignorantes, y ahuyentar a aquellos que son capaces de conducir a una empresa.Yo digo más, y es que ellos retrasan y encarecen considerablemente las obras, porque estas rebajas y economías tan buscadas son imaginarias, y que un contratista que pierde, hace lo mismo que un naufrago que se ahoga, agarrarse a todo lo que puede; y agarrarse a todo, en oficio de contratista, es no pagar a los suministradores, dar salarios bajos, tener peores obreros, engañar sobre todas las cosas y siempre pedir misericordia contra ésto y aquello.”

“…Y de ahí bastante, Monseñor, para hacerle ver la imperfección de esa conducta, abandónela pués, y en nombre de Dios, restablezca la buena fe: encargar las obras a un contratista que cumpla con su deber será siempre la solución más barata que podéis encontrar”.

Vauban (1633-1707)

Carta de Vauban (1633-1707), Ingeniero Militar (Mariscal de Francia), a Losvois (1641-1691) Ministro de La Guerra de Luis XIV. Belle – Isle en Meer. 17 de Julio de 1683

Disolver la arquitectura

Urbanscreen es un equipo de creativos alemanes que desde 2008 desarrolla una novedosa actividad basada en proyecciones de imágenes sobre grandes superficies arquitectónicas, desarrollando un diálogo entre lo nartístico y lo urbano. Edificio como la Buhaus o el museo Hamburger Kunsthalle han servido de escenario para esta impactante propuesta.

Sargantana.

Siempre se muestra la obra acabada. Pero a veces en la obra en ejecución habita una extraña belleza, efímera y cambiante, de paisajes artificiales, materiales y texturas solapadas condenadas al silencio del soterramiento; maquinaria en movimientos, materiales acopiados, fragmentos… Sólo por unos instantes la apreciaremos, como el inesperado descubrimiento de una sargantana…

(Fotografías tomadas en obra propia actualmente en ejecución.)

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Despuntes_

En el trabajo del arquitecto influyen multitud de pequeñas cuestiones que quedan al margen de la obra acabada: ideas, pensamientos, lecturas, imágenes..., son como los despuntes en el trabajo del ferralla, al final se apartan para armar la gavia.