En 1951 Le Corbusier construyó en Roquebrune Cap Martin (Costa Azul) su famoso Cabanon. Una “cabina de vacaciones” de 15 m2 donde el maestro pasó los veranos hasta su muerte.

Basándose en este experimento el arquitecto Antón García-Abril propone en 2010 una revisión del Cabanon en hormigón, con la ayuda inestimable del paisaje de Costa da Morte y la vaca Paulina. El resultado es un pabellón de invitados anexo a una vivienda de veraneo, donde el espacio se excava en una gran “trufa” surgida de una peculiar combinación entre lo natural y lo artificial.

Reconforta comprobar como NO todo está inventado en arquitectura…

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