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RCR son arquitectos PRITZKER

RCR arquitectos

RCR Arquitectes logran el premio Pritzker 2017. Noticia que leo con inusitada alegría y admiración.

Alegría porque veintiún años después que Rafael Moneo fuera el primer español en recibir el mayor galardón que un arquitecto pueda recibir en nuestra profesión, el equipo formado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta (RCR Arquitectes) con sede en Olot (Girona), una población de tan solo 30.000 habitantes, son nombrados los ganadores de este año.

Y admiración que no disimulo por esta oficina de arquitectos fundada en 1988, recién acabada su formación académica que no profesional (la cual no acabará nunca para unos arquitectos tan inquietos como ellos), y cuya trayectoria conozco y sigo desde casi sus inicios, debido a los concursos ganados y posterior obra construida, la mayoría en las inmediaciones de esta localidad en la que nacieron y a la que supieron volver, renunciando a lo que era y es habitual: fundar oficina en la gran ciudad. De esta forma, el trabajo que desarrollan siempre ha mostrado un firme compromiso con el lugar, una mezcla de materialidad y modernidad, que me emociona y que admiro.

Como dice Glenn Murcutt, presidente del jurado, estamos ante “una arquitectura intransigente de un nivel poético, representando un trabajo atemporal que refleja un gran respeto por el pasado, proyectando a la vez, una claridad que pertenece al presente y al futuro”.

Casa entremuros

Casa Entremuros. Olot, (Girona). Foto: Hisao_Suzuki

Pero de todo lo que últimamente se ha escrito sobre ellos, creo que me quedo con la precisión de la propia Acta del Jurado, que transcribo tal cual:

“Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, tres arquitectos que han trabajado en estrecha colaboración durante casi 30 años, con un enfoque deliberado y reflexivo de la arquitectura, son reconocidos con el Premio de Arquitectura Pritzker 2017. Sus obras cumplen admirable y poéticamente con las exigencias tradicionales de la arquitectura; la belleza física y espacial, la funcionalidad y la artesanía, pero lo que las distingue es el enfoque que crea edificios y lugares que son locales y universales al mismo tiempo. El equipo estableció su oficina -llamada RCR por sus tres nombres- en Olot, su ciudad natal, ubicada en la región catalana en el noreste de España, resistiendo el llamado de la metrópoli en favor de permanecer estrechamente conectado a sus raíces. El proceso que han desarrollado es una verdadera colaboración en la que ninguna parte ni la totalidad de un proyecto puede atribuirse a un solo socio. Su enfoque creativo es una mezcla constante de ideas y un diálogo continuo.

Teatro de la Lira

Teatro de la Lira. Ripoll. (Girona).

Todas sus obras tienen un fuerte sentido del lugar y están fuertemente conectadas con el paisaje circundante. Esta conexión proviene de la comprensión –de la historia, la topografía natural, las costumbres y las culturas, entre otras cosas- y de la observación y la experimentación de la luz, la sombra, los colores y las estaciones. La ubicación de los edificios, la elección de los materiales y las geometrías utilizadas siempre tienen por objeto resaltar las condiciones naturales para llevarlas al edificio. La Bodega Bell-Lloc (2007), por ejemplo, en la localidad de Palamós -cerca de Girona, España-, se trata sobre la tierra donde crece la uva, las frescas bodegas oscuras necesarias para el envejecimiento del vino, y el color y el peso de la tierra. El uso extensivo del acero reciclado fusiona el edificio con la tierra y las aberturas entre los listones de acero permiten el ingreso indirecto de la luz.

Bodega Bell–Lloc. Palamós, Girona

Bodega Bell–Lloc. Palamós, Girona

El proyecto ‘La Marquesina’ (2011), un comedor al aire libre y espacio para eventos en el restaurante Les Cols en Olot, es otro ejemplo de la fusión entre el paisaje y los materiales modernos mínimos, logrando crear un lugar útil y popular. Algunos han dicho que les recuerda aquellos lugares para comidas campestres con familiares y amigos. El espacio encaja en un valle esculpido en el paisaje por los arquitectos. Las fuertes paredes de piedra volcánica soportan un techo de polímero ligero y transparente, para protegerlo de la lluvia y el sol. Los muebles y las persianas verticales que pueden subdividir el espacio, son también de plástico transparente, lo que pone el énfasis en la comida, las fiestas y el entorno natural.

La Marquesina. Restaurante Les Cols.

La Marquesina. Restaurante Les Cols. Olot, (Girona)

En otras obras, como su propia oficina (2007) -una antigua fundición construida a principios del siglo XX-, la yuxtaposición entre el pasado y el presente se realiza de manera más reflexiva, clara y respetuosa. Así como el exterior y el interior están estrechamente entrelazados en sus obras, también lo están lo nuevo y lo viejo. Todo el edificio industrial original que podía mantenerse, se dejó tal cual cómo estaba. Al agregar nuevos elementos sólo cuando es necesario, y al utilizar materiales contrastantes, los arquitectos demuestran su amor por la tradición y la innovación. El edificio resultante, denominado Laboratorio Barberí, se compone de espacios variados, flexibles y altamente funcionales. A pesar de que Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta tienen un profundo sentido y conocimiento de la historia, utilizan materiales y técnicas modernas para crear espacios que no podrían haber sido creados antes.

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot

Laboratorio Barberi. Su oficina en Olot.

Comunidad es otra palabra que viene a la mente al hablar de la obra de Aranda, Pigem y Vilalta. Tanto en el luminoso y colorido Jardín Infantil El Petit Comte, en Besalú, Girona (2010), y la Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, Centro de Ancianos y Jardines Cándida Pérez en Barcelona (2007), las personas que habitarán los espacios están en la primera línea de sus preocupaciones. Es obvio al ver los colores de los tubos que definen el exterior de la escuela que esta es para el disfrute de los niños, la creatividad y la fantasía. La biblioteca -un encargo ganado a través de un concurso, al igual que muchos de los proyectos de RCR-, se sitúa en medio del tejido de la ciudad, y es un equipamiento necesario para esta parte de Barcelona. Los visitantes son bienvenidos a la biblioteca. La riqueza y la variedad de espacios invitan a la exploración y son bastante cotidianos, creando un ambiente relajado y amistoso. La biblioteca también actúa como un acceso a un patio interior. El centro de ancianos mira hacia este espacio donde los niños, los asistentes a la biblioteca, los vecinos y las personas mayores pueden mezclarse.

Guardería El Petit Comte. Besalú

Guardería El Petit Comte. Besalú, (Girona)

Los arquitectos también han abordado importantes obras fuera de Cataluña. Han construido en Bélgica y Francia. El Museo Soulages (Rodez, Francia), de 2014, alberga, por ejemplo, las obras del pintor abstracto Pierre Soulages y forma una simbiosis con el artista que parece pintar a través de la luz. Este edificio de acero y fuertes formas geométricas vuela sobre el terreno, desafiando aparentemente la gravedad y entrando en pleno diálogo con el paisaje, como la mayoría de sus obras. Los arquitectos han tratado de crear “un espacio lo más cercano posible a la naturaleza, mejorando nuestra sensación de que somos parte de ella”.

Museo Soulages. Rodez

Museo Soulages. Rodez, (France)

En este momento de nuestra historia, existe una importante pregunta que todos se están haciendo alrededor del mundo, y no se trata sólo de arquitectura; se trata de la ley, la política y el gobierno. Vivimos en un mundo globalizado donde debemos confiar en las influencias internacionales, el comercio, la discusión, las transacciones, etc. Pero cada vez más personas temen que, debido a esta influencia internacional, perdamos nuestros valores locales, nuestro arte local y nuestras costumbres locales. Están preocupados y a veces asustados. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta nos recuerdan que es posible tener ambos. Nos ayudan a ver, de una manera bella y poética, que la respuesta a la pregunta no es «una o la otra» y que podemos, al menos en la arquitectura, aspirar a tener ambas cosas: nuestras raíces firmemente en el lugar y nuestros brazos extendidos hacia el resto del mundo. Y esa es una respuesta maravillosamente tranquilizadora, sobre todo si se aplica también en otras áreas de la vida humana moderna.

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver. Barcelona

Cada edificio diseñado por estos arquitectos es especial y es intransigente de su tiempo y lugar. Sus obras son siempre fruto de una verdadera colaboración y el servicio de la comunidad. Ellos entienden que la arquitectura y sus alrededores están íntimamente entrelazados y saben que la elección de los materiales y el arte de la construcción son herramientas poderosas para crear espacios duraderos y significativos. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta son galardonados con el Premio Pritzker de Arquitectura 2017, por las razones ejemplificadas en toda su obra construida y por su capacidad de expresar lo local, pero también lo universal, uniéndonos a través de la arquitectura.

09 Trabajando

La ceremonia de entrega del Premio Pritzker se llevará a cabo en la Casa de Huéspedes del Estado del Palacio Akasaka en Tokio, Japón, el 20 de mayo del 2017. Y como dice Ramón Vilalta: “Se tienen que alinear planetas para que pasen estas cosas. Para nosotros Japón es un lugar muy especial y que la ceremonia sea allí… ¡seguro lo disfrutaremos mucho!”.

La coherencia de Peter ZUMTHOR

capilla de San Benito

No puedo sentir mayor admiración por un arquitecto que ha llegado a lo más alto del reconocimiento en nuestra profesión (se le galardonó en 2009 con el Premio Pritzker) y, no por ello, ha cambiado su sencilla forma de ser y de sentir la arquitectura.

Peter Zumthor

Y es que este anciano arquitecto de setenta años (cumplidos el pasado abril) huye del estrés y de la fugacidad de nuestro tiempo o, como él dice, “no hago arquitectura para un momento, soy más ambicioso, pretendo que dure más”. En consecuencia, se toma su tiempo para proyectar adecuadamente sus obras, eligiéndolas previamente por mera afinidad y no por motivos económicos. Así, renunció a clientes como Audi o Armani porque “la moda me interesa poco, yo vivo y trabajo en coherencia con lo que soy, y cómo trabajo y cómo vivo es lo mismo”. De una coherencia demoledora.

Peter Zumthor nació en Basilea, formándose como ebanista antes que como arquitecto y asentándose en el pequeño pueblo suizo de Haldenstein (donde tiene su pequeño estudio), del que fue arquitecto municipal durante quince años. Durante este periodo su callada labor se centró en la rehabilitación, hasta que llegó su oportunidad: tras una avalancha de nieve, hubo que construir la capilla de San Benito en otro emplazamiento más seguro. El cura quería atraer a la juventud con un edificio contemporáneo, y Zumthor proyectó una forma contundente y discreta a la vez, firme y atemporal. Este fue el primero de sus edificios con reconocimiento internacional y donde se puede apreciar ya lo que veinte años después se dijo en la ceremonia de entrega de los Pritzker: “en sus habilidosas manos, como en las de otros artesanos consumados, los materiales son usados en una manera que se celebran a sí mismos, sus cualidades únicas, todo al servicio de una arquitectura de permanencia”.

Capilla San Benito

Y fue en 1996 cuando finalizó su obra cumbre, las Termas de Vals, donde la experiencia de su arquitectura nos lleva a un sabio juego de texturas, de luces, de manualidad y de espacios. Aquí llega a una eliminación extrema de lo superfluo, sólo empleando materiales puros y espacios continuos, mostrándonos una arquitectura a la vez sencilla y misteriosa. “Si un edificio mío parece arcaico y a la vez muy contemporáneo creo que lo he logrado. Lo que hago me gusta hacerlo con pasión y entrega. Si algo no me anima a levantarme pronto por la mañana, ¿para qué hacerlo, no le parece?”. Dos años después, el gobierno del cantón de Graubünden protegió el edificio, siendo consciente de la trascendencia que iba a tener para la arquitectura suiza contemporánea.

Termas de Vals

06 capilla Bruder KlausA partir de aquí, comenta que recibe cartas de gente y que se encuentra satisfecho porque ha descubierto que sus obras transmiten algo. “La arquitectura actual tiene demasiada teoría y demasiado espectáculo. A mí me apasiona la arquitectura, pero me basta con las atmósferas, con los espacios vacíos, con la experiencia física y táctil de un edificio. No necesito meter nada más”. Así continúa a su ritmo, ajeno al bullicio, aceptando encargos que le motivan, no importando la dimensión. Como la capilla Bruder Klaus, que le encargó un granjero alemán y que construyó siguiendo fielmente las instrucciones del arquitecto y con la ayuda de sus vecinos, apoyando 112 troncos uno contra otro y disponiendo capas de hormigón sobre ellos, para luego encender un fuego que secase los troncos y retirarlos. “La cueva resultante tiene un aspecto ciertamente sagrado”.

Serpentine Gallery pabellón

En 2011 levantó el efímero pabellón estival para la Serpentine Gallery, un jardín enclaustrado en medio del parque de Hyde Park: “hice una arquitectura que no era más que un marco, una puerta, para encerrar un jardín escondido. El jardín es la mejor arquitectura posible: cambia, se adapta y todos lo entendemos”. Un espacio para la reflexión y la contemplación, alejado de la estridencia habitual en muchos arquitectos de renombre.

Cuando le dicen que ha levantado pocos edificios, que si es un arquitecto lento, él dice que “más que lento soy honesto. No tengo prisa, pero tengo claro que quiero ser el autor de todos mis edificios”. Y en consecuencia Peter sigue trabajando en su pequeño pueblo de 900 habitantes, ya que “aquí no tengo prisa, disfruto de la naturaleza, puedo pasear, hacer deporte o sentarme a pensar”.

 Zumthor Studio (Haldenstein)

Zumthor Studio en Haldenstein

El espíritu de los nombres.

Las buenas casas tienen nombres sugerentes. Y no me refiero al trasnochado “Villa Amparito”, claro está, sino a algo similar a lo que sucede con esos nombres culinarios tan atractivos que sólo oyéndolos uno ya empieza el disfrute del plato, imaginándose un sinfín de olores y sabores.

Así pues, una casa a la que llaman “de la Barbacoa” hace que mi imaginación se traslade de inmediato a una soleada tarde de domingo, con toda la familia reunida alegremente en torno a la mesa en el jardín, bajo la copa de un gran árbol… Sosiego, brisa fresca y disfrute de lo mejor de la vida… ¡Y no he visto todavía ni el proyecto ni sus fotografías!

casa barbacoa

Y cuando descubro la realidad veo que sus propietarios, una pareja de ancianos con una amplia familia, querían tan sólo un lugar de reunión, tal vez para pasar allí el estío. Un deseo que el arquitecto Pepe Gascón entiende y plasma perfectamente ejecutando una casa sencilla, tan sólo un muro, el de la barbacoa, donde bajo un techo sin revestimientos acristala un espacio que encuentra su esencia en el diálogo con el exterior. Es allí donde la familia se reúne bajo los pinos para poder charlar y disfrutar de esos maravillosos instantes, que son siempre los únicos que realmente cuentan…

Otro ejemplo es el lujurioso, por largo, y a la vez ensoñador nombre de la casa “Un Bosque para una Admiradora de la Luna”… Aquí me imagino una casa de cuento junto a un bosque mágico, donde me puedo tumbar a observar la luna, todo ello en un ambiente relajado y cálido.

unbosqueparaunaadmiradoradelaluna

Y así es la casa que el arquitecto costarricense Benjamín García Saxe proyecta para su madre lejos del bullicio de la ciudad, y que construye con troncos de árboles, mosquiteras y chapa, con una simplicidad de medios abrumadora, pero hermosa como muchas otras quisieran. Con una zona para estar, contemplando el bosque, y otra zona para dormir, donde contemplar la luna y, según cuenta ella, acordarse tanto de él como de su hermano.

¿Y qué decir del nombre de “Capilla del Atardecer”? Allí no me imagino otra cosa que recogimiento y agradecimiento, por esos momentos divinos, mil veces únicos, siempre a la espera del nuevo sol.

capilladelatardecer

Y con ese pensamiento los arquitectos mejicanos BNKR Arquitectura, materializan el encargo de construir una pequeña capilla en un enclave privilegiado, con el único requisito de ver el sol ponerse exactamente detrás de la cruz del altar en los dos días de los equinoccios. Para ello vuelcan el espacio hacia el horizonte, el agua y los árboles, tamizando la luz de tal manera que la magia se apodera de los espectadores.

Ring_House

Y sería imperdonable no mencionar aquí la sensibilidad japonesa con, por ejemplo, la “Ring House” (la “Casa de los Anillos”, por su forma, pero también llamada la “Casa en el Bosque”) donde Takei-Nabeshima-Architects “deconstruyen” (como diría Ferrán Adrià) una casa en forma de anillos, eliminando cualquier referencia doméstica para conseguir un “objeto” anular que permite la visión de 360º de su entorno boscoso… No hay fachada principal, no hay trasera, aquí lo único principal es el paisaje…

balancing-barn

Y como última muestra “The Balancing Barn” (“El Granero en Equilibrio o “Casa del Columpio”) de mis admirados holandeses MVRDV ¡Y claro que tiene un columpio! Y como le sucede a los niños cuando llegan al parque y se abalanzan hacia “su” columpio, aquí los huéspedes (la casa se alquila por semanas) “gozan” y disfrutan de la maravillosa campiña inglesa durante su estancia. Pero es más, la propia arquitectura es un columpio en sí misma. Apoyada sobre un terraplén en un punto de justo equilibrio, parece balancearse a la vez que la niña lo hace en el columpio que cuelga de su extremo. ¡Así de comprometida con el mundo de las sensaciones se encuentra esta casa!

Como deberían de estarlo todas, ¿o no?…

Mirar la Arquitectura

Una visión de las obras de Rehabilitación del Museo Industrial a través del iPhone.

museo industrial de sagunto

 

Hay otra forma de mirar la Arquitectura, una forma diferente a la meramente tectónica o constructiva.

Para ello hay que trascender de lo evidente para sentir el espacio, respirarlo, acariciar su luz, ocultarse en los claroscuros y reencontrase en los espacios intermedios.

Así es la mirada del autor, se trata de captar lo emocional, lo trascendente, de sentir… Se trata de vivir la Arquitectura.

 

Fotografías realizadas durante la ejecución de las obras por José Luis Sáez.
http://instagram.com/jl_saez#

Los edificios “raros”

Este artículo viene rondándome por la cabeza desde que un primo mío, que me hacía de guía, se refirió al Centro Tecnológico de La Rioja como “ese edificio raro”. Mi cara de perplejidad no fue entendida por él, “está claro ¿no? ESE es un edificio raro, muy raro, no se parece a un edificio normal”. ¿Pero qué se entiende por un edificio normal?

Y con esa disquisición llevo ya un tiempo.

Claro que el primer sinónimo que me surge para “normal” es el de “banal”, pero esto no es tan simple. Las ciudades siguen construyéndose en un 90% con un estereotipo de edificio “banal”, donde la imagen con la que se representa frente a la ciudad, su “fachada”, es como un telón de fondo de teatro, podría ser ése como podría ser cualquier otro, la fachada como ente autónomo, desligada de cualquier idea de proyecto y, por tanto, fácilmente asimilable a modas, lo que coloquialmente llamo “fachadismo”.

Este culto a la imagen en sí misma, habitualmente pretenciosa y desligada del contexto, es el contrapunto necesario que deben ver algunos “colegas” a unas distribuciones insulsas, previsibles y estancadas en estereotipos (ya caducos).

Pero no es algo exclusivo del ensanche de nuestras ciudades. También se puede observar en muchos concursos públicos (incluso en primeros premios, lo cual dice bien poco de los jurados), donde se vuelve una y otra vez al absurdo de formas rocambolescas, absurdas y excesivas, derivadas tal vez del culto informático por determinados programas de diseño y generación tridimensional, que “adornan” y hacen “bien presentado” propuestas de lo más sosas.

Pero afortunadamente cada vez se observan más buenos ejemplos de lo que algunos todavía llaman “edificios raros” pero que no dejan de ser propuestas meditadas y complejas de una Arquitectura inteligente, consciente, respetuosa y, sobre todo, muy humana. Dentro de esta “buena” Arquitectura (con mayúsculas, claro) quiero mencionar dos formas de actuar diferenciadas, que no opuestas. Tal y como lo veo son dos estrategias complementarias:

A_ La TOPOGRÁFICA, Arquitectura de bordes urbanos y entornos rurales, donde la cuidada integración entre naturaleza y tecnología demuestra que podemos ser respetuosos mediante una técnica de camuflaje, donde se diluyen las fronteras entre las disciplinas de la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo, dando como resultado un valor añadido y muy apreciado por los usuarios de esa nueva experiencia de habitar y trabajar en edificios.

Claro ejemplo era el mencionado Centro Tecnológico de La Rioja, sabio proyecto de los arquitectos Alejandro Zaera-Polo y Farshid Moussavi, donde un complejo programa queda diluido en una obra que acabará con los años mimetizándose con el entorno, cuando esos tensores de acero se recubran finalmente de enredaderas.

B_ La OBJETUAL, Arquitectura urbana de simplicidad conceptual y complejidad técnica, donde la aparente ausencia de escala, acerca el mundo de la arquitectura y el del diseño. Se tratan de propuestas rotundas que encierran complejas relaciones, una muy estudiada inserción en el entorno urbano que se depura tanto que llega a plasmarse como idea simple. Cualquier referencia al proyectar tradicional es eliminada, el edificio se plantea con una abstracción tal, que bien podría decirse que huye de las referencias tradicionales a altura de cornisa, basamento, ventanas… Esas definiciones trasnochadas se sustituyen con naturalidad por otras del tipo transparencia, livianidad, neutralidad…

Con el sabio empleo de la escala (en su aparente ausencia) el objeto deviene en monumento. De este modo, el edificio se aleja de modas, adquiere calidad urbana y, por tanto, construye ciudad.

Buen ejemplo de este tipo sería el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, de los arquitectos Kazujo Sejima y Ryue Nishizawa. Este proyecto se asemeja al apilamiento de siete cajas, una sobre la otra, con una naturalidad y ausencia de estridencias que asombra, en lo que no es otra cosa que una estrategia urbana para conciliar una estricta normativa con un complejo programa. La piel es un elemento crucial, otorga una apariencia única, sensible y mutable.

Con los resultados de ambas maneras de proyectar me emociono y, a la vez, me reafirmo en la enorme fortuna y potencial que tenemos los arquitectos como transformadores de la ciudad, aunque en ocasiones nuestras obras no sean más que “edificios raros”.

El refugio del joven nómada

Este escrito fue elaborado con motivo del pasado concurso internacional de viviendas en alquiler para jóvenes en Córdoba, concursov4j.com, convocado por Vimcorsa y la Fundación Arquitectura Contemporánea, y al cual nos presentamos con el proyecto Cromosomas. Si bien sugería perfectamente el entorno en el que se desenvolvía la vivienda planteada, no deja de querer ser un reconocido homenaje al arquitecto Toyo Ito y su célebre proyecto “El Pao de las muchachas nómadas de Tokio” de 1985.

EL JOVEN NÓMADA ES URBANITA. Encuentra en la ciudad su hábitat natural. Vivir en su centro es la meta. Cerca de la cultura y del ocio, del trabajo y del estudio, del pasado y del futuro… La ciudad ha pasado a entenderse como el verdadero medio natural del habitante de Cromosomas, su marco ecológico, del que se nutre vital y creativamente. Se encuentra a gusto en él.

La ciudad es su cosmos existencial, y en su centro encuentra todas sus necesidades. Su vida se atomizan por el espacio urbano: su salón son los cafés y los cines, su comedor es el restaurante, su aseo se realiza en el gimnasio… La necesaria movilidad se reduce a un corto trayecto en bicicleta.

EL JOVEN NÓMADA ES COMPROMETIDO. Agradece estar instalado en Cromosomas, en contacto con sus semejantes, en un edificio que muestra su forma de ver el mundo. Se siente parte de un territorio global y valora poder conectarse con el mundo fugaz en un ancho de banda suficiente.

Elige vivir en alguno de los cuatro cromosomas de colores, entre árboles, viendo el río en un ambiente cosmopolita. Su educación es eco-comprometida, valora que se le facilite el reciclaje de residuos, la recarga de su automóvil eléctrico y la comodidad de recorrer la ciudad en bicicleta.

EL JOVEN NÓMADA ES INDEPENDIENTE. Precisa de un último reducto para la privacidad, donde encontrarse a salvo del mundo fugaz y del exceso de información. Su refugio plasma su personalidad como individuo.

La casa ha dejado de ser ese espacio doméstico reconocible y zonificado. Cada vez más se difuminan límites entre vivienda y trabajo, entre residencia y oficina. Todo puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento. Son los artefactos y el momento lo que define un uso determinado.

El joven nómada pasa el día fuera y suele comer cerca de su trabajo, menú casero y económico. Vuelve por la tarde y ése es el momento de disfrutar de su hogar, expandido por todo el entorno de Cromosomas, junto a individuos similares, con los que congenia y convive. Le gusta que su vivienda tenga una cocina. Cocinar es divertido. Lo justo, pero sin renunciar a nada. También le gusta disponer de comida preparada en el salón social. A veces, decide pasar el ocaso del día allí, conversando con sus amigos, tomando un kisch recién calentado. Cuando vuelve a la célula, ve un espacio diáfano, conceptual, flexible, adaptado a su antojo.

30 m2 de un nuevo concepto están a su disposición. Casa basada en la continuidad y en la conectividad. Casa digital. Unidad mínima e indivisible, idéntica y siempre diferente. Tan diferente como es de diferente la vida de los individuos. La casa como el imperio del yo. Casa refugio. Casa urbana. Ciudad como un hogar. Casa y ciudad se funden. Las pertenencias del nómada caben en una mochila, son las justas. Unos pocos objetos que le acompañan y le ayudan a apropiarse del refugio. El resto de muebles se los proporciona Cromosomas. Él decide cuales le acompañarán. Un guardamuebles permite una selección del último catálogo de Ikea a disposición del nómada, lo que hará variar la renta final.

“El lugar de la casa no será más que una densificación del trayecto, un nódulo donde se concentran y pliegan intensidades para definir la expresión mínima del habitar, de la idea de interior que es consustancial al habitante.”.
Toyo Ito. Arquitecto.
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Despuntes_

En el trabajo del arquitecto influyen multitud de pequeñas cuestiones que quedan al margen de la obra acabada: ideas, pensamientos, lecturas, imágenes..., son como los despuntes en el trabajo del ferralla, al final se apartan para armar la gavia.